No se trata de volver atrás. Se trata de dejar de pasar tu tiempo obsesionada con algo que no debería importar tanto.
"Ahora tengo la edad en que mis amigas y yo hablamos de cómo nos quitamos los vellos del mentón. Nunca imaginé que llegaría este momento, pero aquí estamos."
No lo esperabas. La menopausia trajo los sofocos, claro. El aumento de peso, okay. Pero nadie te avisó de los vellos en el mentón que aparecieron casi de la noche a la mañana. Los vellos gruesos, persistentes, a veces blancos, que vuelven a crecer en horas después de arrancarlos. La vigilancia constante. El chequeo en el espejo del carro.
Las mujeres pasan de "no puedo hacer nada sin atender mis vellos del mentón" a olvidarse por completo de la rutina matutina de depilación — porque ya no hay nada que atender.
"Mis noches ya no son una esclavitud arrancando vellos faciales nuevos y persistentes."
No se trata solo de depilación. Se trata de recuperar un poco de tu tranquilidad.